La conquista romana de Hispania se inició el año 219 y terminó el 19 a. C. Tras la conquista empezó la romanización, gracias a la cual Hispania se incorporó a la cultura occidental. La Lusitania, que englobaba, entre otros territorios, la actual Extremadura, se distinguía porque su capital era Emerita Augusta, ciudad plenamente desarrollada que alcanzó la máxima importancia durante muchos siglos desde su fundación en el año 25 a. C. Esta circunstancia explica que los restos arqueológicos romanos en Extremadura sean abundantísimos. Los hispanorromanos cedieron al empuje de los pueblos bárbaros a principios del siglo V d. C.